Una encuesta ubica a Bullrich como la dirigente con mejor imagen del país, pero el dato tiene matices que vale la pena leer con cuidado
El último relevamiento de la consultora Management & Fit, realizado entre el 11 y el 22 de mayo de 2026 con una metodología combinada, arroja un resultado que incomoda al núcleo duro del Gobierno: Patricia Bullrich encabeza el ranking de imagen positiva a nivel nacional con un 36,3%, compuesto por un 18% de calificación “muy buena” y un 18,4% de “buena”, aunque también acumula un rechazo global del 47,4%, lo que le deja un diferencial neto de menos 11 puntos. 
El dato es relevante, pero conviene no leerlo en soledad. Inmediatamente detrás de Bullrich aparece Javier Milei, con un 31,7% de imagen positiva y un 53,8% de negativa, lo que le da un diferencial de menos 22,1 puntos.  En otras palabras: nadie sale bien parado en este relevamiento. Todos los dirigentes medidos terminan en terreno negativo cuando se resta la imagen desfavorable de la favorable. Lo que diferencia a Bullrich no es que la quieran mucho, sino que la rechazan menos que a los demás.
En la parte baja del ranking, el panorama es más duro para el oficialismo. El vocero Manuel Adorni arrastra una imagen negativa del 63,2% contra solo un 16% de positiva, mientras que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, registra un 61,8% de desaprobación y apenas un 14,3% de opiniones favorables.  Dos figuras que están en el centro del poder cotidiano del Gobierno, y que son también las más rechazadas del universo medido.
En lo que respecta al caso Adorni, el 59,2% de los encuestados considera que debería renunciar a su cargo, y otro 20,3% opina que al menos debería pedir licencia hasta que la Justicia esclarezca las denuncias en su contra. Además, un 42,1% cree que Adorni no fue desplazado porque tiene información sensible sobre irregularidades en la gestión.  Son percepciones, no pruebas, y como tal deben leerse. Pero las percepciones también gobiernan.
Sobre la gestión en general, la aprobación del gobierno de Milei se ubica en 37,9%, en una paridad casi absoluta con el mes anterior, aunque la desaprobación escaló al 58,1%, el registro más alto desde el inicio de la administración libertaria, explicado en parte por la caída de la franja de indecisos. 
¿Qué explica entonces el buen posicionamiento relativo de Bullrich? Alejada de la gestión diaria, la senadora está enfocada en presidir el bloque libertario en el Senado, y desde ese espacio se distancia de algunas decisiones de Karina Milei mientras moldea su propia imagen de cara a una eventual candidatura, que podría apuntar a la Jefatura de Gobierno porteña, a una fórmula como vice de Milei, o incluso a la presidencia.  La distancia del Ejecutivo parece ser, por ahora, su mayor activo electoral.
Lo que queda claro es que la encuesta describe un mapa político donde el desgaste se concentra en quienes gestionan de cerca, y donde incluso el propio Milei aparece más dañado que su aliada más incómoda. Si esa tendencia se sostiene hacia las elecciones de medio término, el tablero interno del oficialismo tiene por delante conversaciones que nadie parece estar apurado por dar en público.




