La guerra llegó de noche a San Petersburgo. Una serie de ataques contra dos instalaciones petroleras y centros tecnológicos y logísticos dejó al menos un muerto y cinco heridos, y obligó a cerrar por un tiempo el aeropuerto de Pulkovo.
El gobernador regional, Alexander Beglov, informó que los bomberos trabajaban para apagar los incendios en la terminal petrolera de San Petersburgo y en el depósito de Ruchyi. Otros impactos dañaron 12 edificios de departamentos y dos casas.
Entre los blancos hubo dos empresas emblema de la Rusia digital: un centro logístico de Ozon, una de las grandes plataformas de comercio electrónico del país, y un centro de datos de VK, la red social más usada por los rusos. Las dos confirmaron que fueron atacadas con drones. VK aseguró que sus servicios siguieron funcionando; Ozon evacuó al personal y suspendió por un tiempo la actividad en el lugar.
Las versiones de cada lado
El Ministerio de Defensa ruso dijo haber derribado más de 1.000 drones ucranianos en la noche del sábado al domingo. Kiev todavía no se había pronunciado sobre lo ocurrido en San Petersburgo.
El ataque se dio en medio de una nueva escalada contra la infraestructura energética de los dos países, pese a la tregua en ese sector que impulsa Washington. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, denunció que Rusia atacó instalaciones energéticas de Ucrania 76 veces desde que se anunció el alto el fuego energético promovido por Donald Trump.
Según Zelensky, en la última semana Moscú lanzó cerca de 2.700 drones, 1.700 bombas aéreas y 66 misiles, la mayoría contra objetivos energéticos. Con el invierno en camino, la tregua energética existe en los anuncios, pero no en los hechos.




