Los rebeldes hutíes de Yemen golpearon por segunda vez en 24 horas el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad y ahora advierten que todos los aeropuertos de Arabia Saudita son blanco posible. El ataque del sábado dejó al menos 12 muertos, entre ellos cuatro saudíes y un estadounidense, y 309 heridos, algunos en estado crítico, según la Autoridad General de Aviación saudí.
La terminal suspendió temporalmente sus operaciones mientras se evalúan los daños, sin fecha de reanudación de los vuelos. El viernes, otra ofensiva atribuida a los hutíes había dejado tres muertos y daños en un avión de una aerolínea saudí. Y el miércoles, ataques contra los aeropuertos de Riad y Abha causaron otros tres muertos y más de 30 heridos. El portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí, Turki al Maliki, informó además que un proyectil cayó cerca del Aeropuerto Internacional Rey Fahd, en Dammam, sin datos sobre víctimas.
“Aeropuerto por aeropuerto”
El domingo, el vocero militar hutí pidió a aerolíneas, trabajadores y viajeros que no usen los aeropuertos ni el espacio aéreo saudíes: “Los aeropuertos y el espacio aéreo están expuestos a ataques y constituyen un teatro de operaciones para nuestras fuerzas, con la excepción de los aeropuertos de La Meca y Medina”. Responsabilizó a Riad por “cualquier intento fallido de interceptar” futuros ataques y ratificó la fórmula del movimiento: “aeropuerto por aeropuerto, bloqueo por bloqueo y escalada por escalada”.
Los hutíes, respaldados por Irán, dicen responder a bombardeos sauditas previos contra sus posiciones, que según el grupo también alcanzaron objetivos civiles como el aeropuerto de Saná. Arabia Saudí interviene militarmente en Yemen desde 2015, después de que los rebeldes tomaran la capital a fines de 2014.
Condena en bloque
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, fue de los primeros en reaccionar: “Condeno enérgicamente el ataque atroz perpetrado por la milicia hutí”, escribió en X, y agregó que “estos actos de violencia deben cesar de inmediato, ya que constituyen una flagrante violación del derecho internacional”. La Liga Árabe, que reúne a 22 países, usó la misma expresión. Qatar recordó que la seguridad saudita es parte de la seguridad colectiva del Consejo de Cooperación del Golfo; Kuwait calificó la operación de “atroz y cobarde”, y Bahréin subrayó el derecho de Arabia Saudita a la legítima defensa.
Desde el Gobierno yemení reconocido internacionalmente, que opera principalmente desde territorio saudí, el presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo, Rashad al-Alimi, aseguró que seguirá la operación “Amanecer de Yemen” para recuperar las instituciones en manos rebeldes.
Washington y la alianza de La Meca
Donald Trump calificó el ataque de “inaceptable”, anunció que hablará con el príncipe heredero Mohammed bin Salman y, consultado sobre una intervención en Yemen, respondió: “Puede que sí. Vamos a analizarlo (…) Nos movemos muy rápido”. La embajada estadounidense, en tanto, exigió autorización especial a su personal para usar los aeropuertos de Riad, Yeda y Dammam.
Pakistán, que antes del pacto ya tenía más de 10.000 soldados en el reino, envió cientos de efectivos adicionales bajo el Acuerdo de Defensa de La Meca, según fuentes de seguridad, y prepara un nuevo envío. El pacto, firmado en agosto con Arabia Saudita y Turquía, establece que una agresión contra un miembro es un ataque contra todos. Su secretaría general en Riad la encabeza desde fines de septiembre el teniente general retirado Nauman Mahmood, ex responsable de análisis del servicio de inteligencia paquistaní.
Con una alianza militar activada y Washington evaluando opciones, la escalada de Yemen ya se juega en los aeropuertos sauditas.




