La crisis política que atraviesa Manuel Adorni tras admitir irregularidades en su declaración jurada no solo generó ruido dentro del Gobierno nacional. También reconfiguró el tablero porteño y abrió una ventana de oportunidad para algunos sectores que se ven beneficiados de la caída de los Libertarios.
Mientras en el entorno de Jorge Macri celebran en silencio el desgaste del principal referente libertario en la Ciudad, en el larretismo observan un escenario que hasta hace pocas semanas parecía impensado. La erosión de la figura de Adorni deja vacante una porción importante del electorado que buscaba una alternativa al actual jefe de Gobierno y que ahora podría volver a mirar hacia quien gobernó la Ciudad durante ocho años.
La declaración jurada presentada por el jefe de Gabinete, donde reconoció haber omitido información patrimonial que luego atribuyó a inversiones tempranas en Bitcoin, provocó una fuerte reacción política y dañó uno de los activos más importantes de La Libertad Avanza: el discurso de transparencia.
En Uspallata hacen su propio análisis. Un integrante del gabinete de Jorge Macri aseguró que el episodio terminó beneficiando al oficialismo porteño porque debilitó a quien aparecía como el principal aspirante libertario a disputar el poder local.
“Adorni ya es un meme, no tiene vuelta atrás”, resumió un dirigente cercano al jefe de Gobierno, convencido de que la polémica dejó secuelas difíciles de revertir. Según afirman en el macrismo porteño, encuestas recientes muestran niveles de rechazo muy elevados hacia el funcionario nacional.
La estrategia oficial es evitar los ataques públicos. Nadie quiere romper puentes con La Libertad Avanza porque un acuerdo electoral entre ambos espacios sigue siendo una posibilidad concreta para los próximos años. Sin embargo, puertas adentro reconocen que cada nuevo problema que enfrenta Adorni fortalece la posición de Jorge Macri.
Pero la situación también genera consecuencias sobre otros frentes políticos.
La pérdida de centralidad del vocero presidencial puede abrir espacio para que Horacio Rodríguez Larreta siga ganando terreno para y un lugar relevante en la discusión sobre el futuro de la Ciudad. El exjefe de Gobierno viene intentando reinstalar una agenda enfocada en gestión, infraestructura y planificación urbana, temas que habían quedado eclipsados por la polarización entre el PRO y los libertarios.
Con Adorni debilitado y Jorge Macri todavía enfrentando cuestionamientos por problemas cotidianos de la gestión porteña, Larreta encuentra una oportunidad para volver a presentarse como el dirigente con experiencia de gobierno capaz de ofrecer una alternativa concreta.
La lectura es que una eventual fragmentación del voto entre libertarios, PRO y larretismo podría abrir una oportunidad para reposicionar alternativas que hoy aparecen relegadas en las encuestas.
En ese contexto, la polémica patrimonial del jefe de Gabinete trasciende el ámbito nacional. Lo que comenzó como una discusión sobre una declaración jurada terminó impactando de lleno en la carrera por el liderazgo político de la Ciudad de Buenos Aires, donde la disputa por la sucesión de Jorge Macri acaba de sumar un nuevo capítulo.




